M.J.: ¿Qué tipo de productos se pueden encontrar?
L.M. En este momento trabajamos en tres áreas: muebles de algarrobo, alimentos, y artesanía
Los alimentos, además de vender en nuestro puesto de venta distribuimos a través de pequeños comercios y almacenes. En este sentido hemos sellado una alianza con una cooperativa de almacenes en la ciudad de Rosario, que se juntaron, en su momento, para enfrentar las grandes cadenas de comercialización.
Últimamente, iniciamos el desarrollo del área de artesanías, sobre todo generando vínculos con artesanos locales, con los cuales venimos trabajando hace mucho tiempo; y nos quedan otras áreas pendientes, muy difíciles, en las cuales el mercado capitalista ha marcado los niveles de precios y de competitividad, verdaderamente injustos, que son el de textil y el de calzados. Tenemos serios problemas para resolver cuestiones como precio y calidad, pero también para competir frente a las marcas establecidas, en eso tenemos todavía trabajo pendiente por desarrollar.
M.J.: ¿Cuáles son los cambios más visibles desde que comenzaron a trabajar en este tipo diferente de comercialización?
L.M. En el caso de los muebles, tenemos 4 carpinterías, 2 asociadas y 2 no, porque nos articulamos con otras organizaciones que están trabajando desde que empezamos hace 4 años.
En el área de alimentos estamos consolidando una gran cantidad de clientes en la ciudad de Rosario y también hay algunos emprendimientos a los que les estamos ubicando el 100% de su producción, incluso algunos ya nos están pudiendo acompañar la demanda que estamos generando. Esto nos alegra, pero también nos genera preocupación en cuestiones financieras y de prefinanciación. Estamos, en este momento, analizando la posibilidad de tener un fondo rotatorio para poder hacer prefinanciación y ampliar la calidad y cantidad de productos que estamos demandando.
En el área de artesanías, hemos generado un espacio dentro de nuestra cooperativa, de artesanos que se autogestionan, que trabajan juntos, que participan en ferias como la de Santa María, que van generando espacios y vínculos; y también estamos tratando de hacer vínculos para el Comercio Justo internacional.
Minka es un paso más desde que abrimos el primer local de venta, donde nos animamos a un poco más: insertarnos en una zona más comercial de la ciudad, mejorar la imagen, la oferta de productos y sobre todo con el desafío de estar más cerca de los consumidores.
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M.J. ¿Con cuántos productores y productoras están trabajando actualmente?
L.M. Eso es bastante amplio, porque, además de los asociados a la cooperativa que son 27 productores, ellos decidieron en la asamblea más que asociar nuevos productores, articularse con organizaciones o productores asociados y, en ese sentido, por ejemplo, nos articulamos con la Fundación Niwok de Formosa, en la que trabajan 80 artesanas Wichi; con el movimiento agrario misionero, donde hay cerca de 40 familias que trabajan en el proyecto; con la Cooperativa de Puerto Rico, Misiones, que asocia a 150 productores de yerba mate, y así también, con el Movimiento Campesino Santiago del Estero, llegando así a más de 400 familias que hoy están comercializando sus productos a través de nuestra cooperativa.
M.J. Recientemente iniciaron un nuevo desafío: Minka, ¿Por qué esta tienda?
L.M. Minka es un paso más desde que abrimos el primer local de venta, donde nos animamos a un poco más: insertarnos en una zona más comercial de la ciudad, mejorar la imagen, la oferta de productos y sobre todo con el desafío de estar más cerca de los consumidores. La anterior tienda estaba en un barrio muy alejado y entendimos que si queríamos desarrollar esta relación responsable y solidaria entre productores y consumidores nos teníamos que mover nosotros, y así hicimos, lo que ya se puede ver en los resultados. Queremos que Minka también sea un ámbito de encuentro entre personas y grupos que trabajamos promoviendo la Economía Solidaria y el Comercio Justo.
“Iniciamos el desarrollo del área de artesanías, sobre todo generando vínculos con artesanos locales...”
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